domingo, 4 de mayo de 2008

PABLO BELLO Subsecretario de Telecomunicaciones responde a EL MERCURIO

La editorial señala que “en el plano político se plantea la inquietud de que la discrecionalidad para autorizar nuevas emisoras pueda prestarse para un sesgo político favorable a la coalición de Gobierno”. Ello parece ser mas bien una expresión de desconfianza por las organizaciones sociales, incluidas las iglesias, y en definitiva por la Democracia. El Proyecto de Ley establece el único requisito de que sea una organización social la que acceda a este espacio en el dial. Por lo demás, cumplido aquello para lo cuál habrá un registro público, las concesiones se entregarán por concurso público y cuando los interesados superan la cantidad de frecuencias disponibles, se sortea en un acto público al ganador de la concesión. Cero discrecionalidad posible.

Otro aspecto. La editorial indica que “hay dudas técnicas de que, a raíz de las ampliaciones de propuestas, la radiodifusión normal y establecida no sufra la interferencia de las nuevas radios que se creen o de las ya existentes”. Por el contrario, este proyecto procura que las radios comunitarias, en la medida que sea técnicamente posible, operen en un bloque del dial diferenciado de las radios comerciales, justamente para minimizar los riesgos de interferencias.
Finalmente, este diario apunta que “la competencia comercial que se establecerá, al autorizarlas para contratar publicidad, también inquieta al gremio, que no goza de las mismas franquicias y soporta mayores costos”. Este es otro argumento carente de sentido.